Mnemosyne OS

Para quienes escriben en markdown

Tus notas son archivos.
Dales una memoria.

Obsidian, Logseq, Zettlr, Foam, o una simple carpeta de .md — si tus notas son archivos markdown, Mnemosyne las lee. Ahí donde viven, se convierten en una memoria que consultas por el sentido, a través de años de escritura, y 100 % en local. No reemplaza tu editor; se conecta a él.

Hablamos el mismo idioma

Local-first, archivos en claro, cero lock-in.

Es tu ADN. También es el nuestro. Tus notas son archivos markdown en tu disco — Mnemosyne las lee donde están, sin cuenta, sin servidor, sin nube obligatoria. Puedes desconectarlo todo mañana: tus archivos no se han movido ni un byte.

Sin candado propietario, sin exportación que negociar. La misma exigencia que te hizo elegir archivos en vez de una base cerrada.

Lo que cambia

De «¿dónde escribí ya esto?» a «pregúntalo».

La búsqueda por palabras clave encuentra lo que ya recuerdas. La recuperación por sentido encuentra lo que habías olvidado haber escrito — la nota de hace dos años que responde a la pregunta de hoy, incluso sin la palabra exacta.

Y esta memoria no se queda en un rincón: alimenta la IA que conectas — la tuya, en local, o con tu propia clave. Tu asistente deja de empezar de cero. Trabaja a partir de lo que ya has pensado.

Ya lo escribes todo, en texto plano. Solo faltaba la memoria.